La diversidad en la interpretación de la realidad social es un fenómeno omnipresente, evidenciado por las diferentes perspectivas existentes entre cada individuo. Para contextualizarlo mejor recurriré al siguiente ejemplo:
Los meteorólogos desde su perspectiva científica, categorizan los tornados como fenómenos naturales; sin embargo, otras personas los consideran amenazas inminentes. Análogamente, los seguidores de la fe cristiana se esfuerzan por contextualizar la realidad desde la perspectiva divina, buscando comprender la visión de Dios sobre el mundo.
Existen 4 pasos a seguir para realizar un correcto análisis cristiano sobre la realidad social. A continuación se detalla cada uno de ellos:
Hacerse cargo de la realidad
Es percibir la realidad tal cual es y no como nosotros imaginamos que debería ser; es decir, esta percepción debe ser neutra. La realidad exige a las personas un compromiso ético; para cargar con ella y uno comprensivo; para comprender la realidad, pues no debe ser un acto meramente intelectual porque lo que se pretende no es solo comprender el mundo sino transformarlo. Es por ello que la inteligencia, compasión y servicio componen el triángulo de acercamiento a la realidad.
Cargar con la realidad
Cuando la realidad observada se manifiesta en forma de estructuras sociales injustas no se puede ser neutral, la misericordia es la reacción espontánea ante el sufrimiento de otro. Todo acercamiento honrado a la realidad acaba encontrándose con una injusticia estructural a la que habrá que responder: viendo, comprendiendo y liberando, como Dios lo hizo.
El señor delineó en la parábola del Buen Samaritano el modelo de atención a todas las necesidades humanas y la iglesia ha aprendido que su misión evangelizadora tiene como parte indispensable la acción por la justicia.
Encargarse de la realidad
"Quien salva a un hombre, salva a la humanidad entera" (Proverbio judío)
Se refiere a actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poco. Esta visión del mundo nos llama a la acción, a participar en la lucha de la humanidad, aquí y ahora, en la tierra, con el hombre y para el hombre.
El encargarnos de la realidad nos incentiva a desarrollar un sentido de hermandad, amor fraterno, solidaridad y la acción buena para que de una vez por todas triunfe la luz la bondad y la grandeza del ser humano.
Leer los "signos de los tiempos"
Se ha propuesto la tarea de conocer y comprender el mundo en el que vivimos, sus esperanzas y sus aspiraciones para ver más allá de análisis sociológicos. A través de los "signos de los tiempos" la iglesia discierne los retos que cada época histórica plantea, los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de los que sufren. Son a la vez gozos y esperanzas; tristezas y angustias de los discípulos de Cristo, aquellos que obran para bien en nombre de él.
Se puede contemplar la sociedad como una manifestación divina intrínseca a la vida humana. Esta divina universalidad puede ser interpretada tanto desde una perspectiva biológica, como un designio instintivo divinamente implantado, como desde una perspectiva simbólico-moral, como una institución divinamente ordenada. En primer lugar, la sociedad puede ser visualizada como un don fundamental, aunque no exclusivo, otorgado por la naturaleza divina. Desde la genética misma, somos predisponibles a la vida social, y el desarrollo somático y conductual de los seres humanos está intrínsecamente ligado a la interacción con nuestros semejantes. La filogénesis de nuestra especie se entrelaza con el desarrollo del lenguaje y el trabajo, habilidades sociales esenciales para satisfacer las necesidades divinamente encomendadas al organismo humano. Por otro lado, la sociedad puede ser contemplada como una dimensión constitutiva y exclusiva de la naturaleza humana, como ha sido destacado por eruditos d...